Sunday, April 09, 2006

Trabajar o no trabajar, esa es la cuestión

Durante varias semanas estuve leyendo el diario, en especial la sección de “Avisos Clasificados” del Mercurio para encontrar trabajo, relacionado en cierta forma con animales. Por esto mandé curriculums a tiendas de mascotas que buscaran vendedoras, sin tener experiencia como vendedora, pero siempre he pensado que por algo hay que partir.
Al primer lugar, tuve que realizar un test largísimo, similar a la PAA. Dentro de una semana me iban a llamar si quedaba seleccionada. Esperé con ansias la respuesta, pero lamentablemente el no recibí respuesta.
Continué con mi búsqueda, y un domingo apareció un aviso muy pequeño donde solicitaban vendedora en tienda de mascotas “Kennedy 8076”. Me dije, no tengo nada que perder, a si que partí a dejar mi humilde currículo al lugar. Me perdí un poco, puede tomé una micro que yo pensaba que me dejaría allá, pero dobló por Manquehue, lo que significó casi 40 minutos de caminata.
Dejé mi currículo, esperando respuesta posteriormente.
A la semana después me llamaron del local, para una entrevista el día lunes 20 de marzo a las 12. Confiada, partí para allá, arreglada pensando que era requisito ir un con vestimenta decente.
Después de una cansadora entrevista con del dueño de la tienda “Altopet”, comencé a trabajar ese mismo día, estando prueba, por mis bajos conocimientos en ventas.
La primera semana fue agotadora y se me hizo eterna, trabajando de lunes la domingo, sin parar, de 12 a 21 hrs. No logré mantener buena relación con el jefe, ya que no le gustaba nada de lo que hacía, pero me mantuve firme, tratando de no contestarle polémicamente. Lo bueno es que tuve buena relación con el resto de los trabajadores, exceptuando el Carlos, que era el primo del jefe, que siempre evitaba cualquier trabajo extra apretó de vender en la tienda, aunque no entrara ni una mosca.
El jueves de esa semana llegó otra niña que también era egresada de veterinaria, pero de la chile. Ella poseía más conocimientos que yo en ventas y tenía más personalidad. Lo importante es que nos llevamos bien, y a ella le asignaron la caja casi inmediatamente, y yo seguía como pollito intentando vender.
Transcurrían las semanas, intentando encontrar el lado amable a don rodrigo, lo cual fue imposible. Tampoco me gustaba mucho vender, prefería estar ayudando al Cristian a hacer las labores más pesadas, pero lamentablemente me habían contratado para vender.
La segunda semana pasó sin pena ni gloria, agradeciendo que me hayan dado el día lunes libre (cosa que nunca lo hacen) para poder asistir a mis clases de coro.
La tercera semana me asignaron 2 días la caja, donde estuvo un poco lenta, tratando de evitar que no tenga errores al final. Esto no le gustó al viejo, para nada.
El último día de mi trabajo, que corresponde al día de la paga, me asignaron la caja. Me sucedió que justo cuando me pagaron, la cristina sacó dinero para pagarle al maestro, y no me avisó, pero si informó en el libro. Vuelta a recibir retos, y finalmente el despedido (que yo ya sospechaba porque no parecía mi nombre en el libro de las anotaciones diarias). Me lo informó el Carlos, pues el viejo, como es picante, no es capaz de decirlo a la cara de forma decente, porque está más que claro que me lo hubiera gritado. Las razones reales: mala vendedora, maña cajera y no podía conducir dado a mis limitaciones físicas de no alcanzar los pedales en el auto de la empresa.
Razón dada por el Carlos: Comenzaron a bajar las ventas y no había plata para seguir manteniendo otra vendedora.
Resultados: Aprendí que no soy buena vendiendo y quedé conforme con las 83 lucas.

1 Comments:

Blogger Unknown said...

así es la vida.........estaba en el navegador buscando sobre la tienda de mascotas de Kennedy 8076. Necesitan una vendedora y estaba mirando donde estaba ubicada. Que bien que leí tu experiencia por que así lo pienso mejor para trabajar ahí...o por último voy preparada a lo que pueda pasar.

Muchos saludos y espero que hayas encontrado una pega que te guste.

11:07 PM  

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