Tuesday, March 07, 2006

Barrancuda Paintball


No fue el mejor día para ir a jugar a lanzar balas, pero al ya estar comprometida, me encontraba obligada a ir.
Un poco de cerveza, otro poco de vodka y algunos golpeados de tequila logró dejarme en deplorables condiciones y con un marcado dolor de cabeza la día siguiente.
Logré levantarme a las 9.30 am, con mareos y condenada a limpiar ciertos objetos que se habían ensuciado (mejor no mencionar las razones). Después de un largo baño, partimos con mis sisters a la casa del Carlos y luego al departamento del organizador del paseo. Tras comprar botellas de agua y todos listos, partimos hacia la carretera. Nos fuimos por Vespucio, debiéndonos encontrar en Vespucio con la Ruta Sur con el resto del grupo. Al no tener donde detenernos, seguimos camino hasta llegar a una Shell, que se encontraba en la entrada del barrancón.
Gracias a Dios una de las tripulantes sabía el camino para llegar a “Barracuda Paintball” pues era levemente dificultoso llegar.

Se encotraba otro grupo jugando, los organizadores y bueno.... nosotros, indicando efectivamente que la demanda del paintball es escasa, por lo emnos en esta época.
Ellos nos facilitaron todo el equipo. El traje me recordó aquellas clases de internado de bovino, un sexy overall, que incluía una pechera para las mujeres, una máscara, guantes y la pistola con 100 balines de pintura. Al tener los equipos armados, nos explicaron en que consistía el juego y todas las reglas. Al no sentirme muy bien, no corrí mucho, pero si logré matar a la vero en una partida, y en 2 salí invicta. No terminé con moretones por el golpe, a diferencia del Carlos, la Lolo y rodrigo, que se llevaron sus recuerdos en las piernas y el pecho.
En el ultimo juego, donde no existían equipo, sino “sálvese quien pueda!, “todos contra todos”. Morí a los dos minutos, pero ya me encontraba cansada, por lo que no me molesté.
Al término, nos ofrecieron ir a la casa de la Pancha (la chica xtreme”), pero nadie se notó animado y prefería tomar una laarga siesta para reponerme luego de una alcohólica noche y una tarde de lucha.
Estuvo entretenida la partida, pero no me volvería adicta, muy largo el viaje, y existen jugos más adrenalínicos. Se vuelve a repetir en no menos de 6 meses.
En la noche, con Carlos fuimos a dar apoyo al Cruce en el patio Bellavista. No fue muy profesional la tocata, pero estuvo entretenida y tranquila, y lo mejor de todo que era con entrada liberada y no exigían consumo mínimo. Yo me tomé un sencillo jugo de damasco, y el Carlos u trago cabezón, el cual preferí no degustar.
El fomingo, tuve una mañana de bike en el cerro, y luego una tarde relajada viendo películas japonesas.
Creo que necesito comenzar mi tesis, aún no me hago la idea que luego voy a tener un horario flexible y no tendré que estudiar o hacer trabajos bajo presión, a excepción cuando llegue la fecha del examen de grado y la defensa de tesis, pero eso ya es para el próximo año.
Pero no voy a dejar pasar los próximos panoramas que en un futuro no muy lejano vamos a realizar… Nos vemos en el Karting!!

Wednesday, March 01, 2006

Accidente del 4 de Agosto 2004


Un poco atrasado, pero es algo que no quiero olvidar.

2:14 AM
He vuelto después de un largo viaje al terminal de Buses del Metro U. de Santiago a dejar a la Dovi.
Todo indicaba un día normal de lluvia invernal, con los típicos problemas de salpique de agua y hoyos en las calles, que dejan uno que otro problema en los neumáticos y cuellos de los ocupantes del automóvil.
Primero, una parada rauda en el super para comprar un cable que la Jim necesitaba para conectar el video en su pieza. Luego, la segunda parada en el cine Hoyts, para recoger a Ricardo, un poco molesto, porque tuvo un descuadre en la caja de $1.000, pero el resto, normal, alegre como siempre.
Así todos a bordo (Jim. Momo, Richi, Dovi, Yo) emprendimos un viaje tranquilo y rápido a la Alameda.
La Dovi compró el pasaje y luego esperamos que llegara el Bus y estuviera a bordo (para asegurarnos que se fuera a Concepción)
Como se demoró en partir (lástima) esperamos afuera conversando y ella molestándome as always. Se nos acercó un viejito a pedirnos monedas, le di solo $10, pues no estaba dispuesta a malgastar mi poco sencillo que tengo para la micro y pagar escolar. El señor dijo algunos chistes y se marchó, demostrando que su condición de vagabundo no lo deprimía y tampoco le incomodaba.
Al subirse la Paula al bus, nos dirigimos rápidamente al auto. Yo no sentía los dedos de mis pies. Al subirnos, me retiré los zapatos para frotarme los pies y dedos y así me circulara un poco la sangre.
Salimos tranquilamente en dirección a la Alameda Oriente. El copiloto cambiaba la radio, no encontrando nada muy bueno, excepto por “Easy” de “Faith no more”. Al terminarse el tema, Ricardo colocó un CD de Megadeth. Tocó el primer tema y sin percatarme de nada escucho que grita ¡¡¡cuidado!!! Y segundos después un cuerpo cae encima del parabrisas, rompiéndolo, y luego al suelo
Yo creo que estaba blanca. Miro a la Jime que se encontraba paralizada y sin saber que hacer, junto con la rabia e impotencia que significa atropellar a alguien y el daño del auto.
Los dos hombres se bajan a verlo, yo pensando que estaba muerto, pero logró caminar.
Estuvimos un rato esperando que llegaran los carabineros. Al llegar, revisaron os documentos, que por suerte se encontraban todos al día. Con la Jim nos fuimos en la cuca de los carabineros junto con el accidentado a la posta, repitiendo constantemente “perdón, disculpa, sé que fue mi culpa”. La Jime contuvo la cordura, pero si insinuó que eso n arreglaría el parabrisas.
En la posta a la JIm le tomaron los datos, al igual que al individuo en cuestión, procediendo finalmente a la toma de sangre (por suerte que no había bebido ni una gota de alcohol).
Durante ese tiempo de espera, estuve sentada viendo gente que ingresaba a la sala, con diversas contusiones, vagabundos que dormían, un viejito que escupía en el suelo. Aproveché de llamar a mi casa y al Santiago para saber como iba su situación con el automóvil. Me gasté alrededor de $1.000 en llamadas, más los otros mil que doné para la grúa que tuvo que ir a buscar el toco.
Cuando salió del examen, los carabineros nos llevaron a la comisaría donde dejaron el auto y los niños. Se pudo retirar el auto, lástima que tuvo que manejar a la “Ace Ventura”, con la cabeza fuera, pues el daño del parabrisas no permitía ver con claridad. Llegamos a eso de las 2.30 sanos y salvos a nuestro hogar.
Pero yo me pregunto... ¿¿Por qué nos pasan desgracias cuando vamos a buscar o a dejar a la Dovi al terminal?? .Aun recuerdo aquella noche que nos sacaron EL PARTE por quedarnos pésimamente mal estacionadas, y aún así no nos encontramos con ella.